Los mejores bares y restaurantes de Alarcón

La Cabaña

En La Cabaña encontrarás un ambiente cálido y acogedor donde degustar una deliciosa comida casera. El trato del personal es muy cerano y agradable y, además, en el interior de la cabaña podrás observar la obra de diversos artistas que han tenido la suerte de pasarse por el restaurante. No solo disfrutas de una buena comida, también de unas maravillosas vistas. Ya sea desde el gran ventanal, o desde la terraza, las magníficas vistas del valle te dejarán sin aliento.

Restaurante Parador

La gastronomía de El Parador destacada por su estofado manchego y su paté de perdiz de caza en conserva, huevos y salchichas, dulces árabes y quesos de La Mancha. El restaurante es muy acogedor y está situado en la planta baja del castillo. Está decorado con elegantes mesas y, además, se respira el aroma de caldo de verduras y estofado de codorniz. Para saciar tu sed hay una variedad de excelentes vinos elaborados con las famosas uvas de La Mancha, las cuales también puedes degustar en el café.

La tienda

Para comidas menos formales pero de buena calidad, La Tienda es el lugar ideal. Puedes probar sus embutidos de primera en raciones acompañados de un buen vino en un ambiente agradable y acogedor con un buen servicio de personal. En su tienda puedes comprar algunos de sus productos que tengan a la venta. Está todo riquísimo.

Bar Quijote

A simple vista parece el típico bar de pueblo, pero esto no debe llevaros al engaño. Hay siempre un ambiente muy agradable donde disfrutar de unas  vistas del pueblo estupendas desde su terraza. Podrás encontrar una gran variedad de comida casera típica de la zona, de gastronomía regional y peninsular.

Restaurante la Fragua

Disfrutar de una buena comida en un terraza frente a la iglesia de Santo Domingo de Silos no tiene precio. La comida es estupenda, puedes encontrar platos típios como judiones, unas buenas migas del pastor con uvas y huevos fritos, ajo mortero con bacalao y huevo duro y también dulces como bombones de higo sobre espejo de natillas. El ajo mortero es un típico plato de Cuenca que se cocina con patata, aceite de oliva y bacalao. Una delicioso regalo para tu paladar que tienes que probar.

Restaurante Alhacena

El restaurante Alhacena está situado dentro del hotel Villa de Alarcón 4* y se creó para satisfacer todos tus sentidos. Está enclavado en una fortaleza medieval donde disfrutar de unas espectaculares vistas del Río Júcar. La comida es típica de la zona de La Mancha y de una calidad inmejorable, siempre bien acompañada con uno de los exquisitos vinos que puedes encontrar en su extensa carta: tintos, rosados, blancos… Algunos de sus famosos platos, como el confit de pato, el milhojas de foie con manzana o el browine que preparan con paciencia y delicadeza de dejarán fascinado.

En su exterior hay una piscina y se puede comer o cenar cuando hay buen tiempo en plena naturaleza. Por las noches se vuelve un entorno muy romántico y mágico para disfrutar de una cena tranquila y exquisita.

Restaurante DON JULIÁN

El mesón-restaurante Don Julián destaca por su cocina gallega con platos de primerísima calidad. Algunos de sus famosos platos son su carne a la brasa o la perdiz escabechada, aunque su especialidad es el marisco y las carnes rojas con abundante guarnición. El lugar es muy acogedor y el servicio hará que tengas una agradable comida.

Descubre los palacios del pueblo de Alarcón

Con más de 13 siglos de historia, Alarcón te trasladará a la Edad Media a través de todos sus monumentos. Algunos de ellos son los palacios que puedes encontrar en este pueblo que están en armonía con el aire medieval del pueblo. Destacan sobre todo el Palacio del Concejo que es el actual ayuntamiento del pueblo y el Palacio de los Castañeda.

Palacio del Concejo (actual Ayuntamiento)

Si quieres visitar este ilustre edificio datado de comienzos del siglo XVI, podrás encontrarlo presidiendo la Plaza del Infante Don Juan Manuel, uno de los puntos más elevados de Alarcón. Se trata de un edificio de corte renacentista que consta de dos plantas, siendo la inferior menor que la superior para poder de ese modo dejar espacio para un soportal delimitado por cinco arcos, y que a su vez comunicaba con un patio interior que no podemos encontrar hoy en día.

Cabe destacar que actualmente alberga el ayuntamiento de este pueblo. Será interesante acudir a visitarlo y fijarse en algunos detalles que te escribo a continuación. Cuando estés frente a él, debes fijarte en la fachada del edificio para ver los escudos que destacan en la planta superior. Estos escudos pertenecieron al Marqués de Villena, un político español que fue recompensado con el marquesado de Villena tras su participación en la batalla de Olmedo y que favoreció la proclamación de Alfonso como rey de Castilla, motivo por el cual los escudos de los marqueses de Villena de la familia Pacheco reside en la fachada de este palacio.

También debemos de mencionar a las gárgolas, situadas en las tres esquinas exteriores del tejado fácilmente visibles que adornan el actual ayuntamiento.

Palacio de los Castañeda

Del antiguo palacio solo queda la portada, del siglo XVI, y una de las mejor conservadas de la provincia. Se cree que puede tratarse de una obra de Esteban Jamete, un escultor y entallador natural de Orleans, Francia que desarrolló la mayor parte de su actividad en España. Realizó varios trabajos en Alarcón como el Palacio del que estamos hablando pero también se le adjudican otras obras como el retablo de la iglesia parroquial de Santa María del Campo. Esta portada realizada por el escultor francés está formada por un arco de medio punto flanqueado por dos columnas, sobre el cual pueden encontrarse dos escudos pertenecientes a la familia Castañeda equilibrados por una figura humana que se nos presenta en el punto entre ambos. Sobre estos escudos, la ventana rectangular enmarcada en piedra, rematada por un hombre con barba de perfil.

Esta fachada de estilo renacentista del Palacio de los Castañeda en la actualidad alberga un centro de salud y un pequeño museo donde puedes encontrar el arca que contenía el Fuero de Alarcón que fue entregado por Alfonso VIII, una recopilación de leyes medievales que regulaban la convivencia por  las que se rigieron varias comunidades de Villa y Tierra, entre ellas Alarcón y que fue trascendental al otorgar un gran número de libertades y garantías jurídicas a la población civil.

En este palacio podrás encontrar también los privilegios reales,

Haz una ruta por el entorno de Alarcón

Desde sus origenes, el entorno de Alarcón ha sido considerado privilegiado en muchos aspectos, no sólo como plaza fuerte defensiva, sino también como un lugar maravilloso donde disfrutar de la naturaleza y de los paisajes esculpidos por el fluir del Río Júcar.

Caminando por las calles de Alarcón uno puede imaginar que debieron sentir los habitantes de siglos anteriores al asomarse a las murallas, o al bañarse en el río bajo la mirada del castillo.
Déjese atraer por este mágico paisaje y venga a conocernos, quedará encantado.

Puerta del Campo y Murallas y Torres

Al llegar a Alarcón, lo primero que veremos será la Torre de Armas (o Torre del Campo) y la puerta del campo, dirigiendonos acto seguido a la puerta principal de acceso a la fortaleza, a través de la cual se puede vislumbrar el castillo.

Esta puerta suponia la primera defensa ante el enemigo, teniendo visibilidad de las torres de los Alarconcillos y el Cañavate.
Se atraviesan dos puertas más antes de llegar a la población la Puerta del calabozo con la torre del Calabozo y la Puerta del Bodegón, bajo la falda del castillo.

Desde aquí también se nos ofrecen unas vistas impresionantes de la Hoz de Alarcón, formada por el paso del Río Júcar, y de la Presa de los Henchideros.

Iglesia de Santa Trinidad

Tras atravesar la puerta de acceso al pueblo, nos encontramos en primer lugar con esta joya del gótico, construida en el siglo XIII, si bien consta de algunos añadidos posteriores, como la portada, las capillas y la torre, dado que la construcción original tan sólo constaba de una nave central con visible herencia románica.
La nave Norte se añadió en el siglo XV, y la portada plateresca del siglo XVI.

Una vez en el interior, podemos apreciar una capilla dedicada a San Pedro perteneciente al siglo XVI, la Sacristía y una capilla al Norte financiada por la familia Lorca-Figueroa, construida a principios del siglo XVII.

Plaza del Infante Don Juan Manuel

Tras pasar por la Oficina de Turismo, donde le informarán detalladamente de todo lo que le ofrece este hermoso pueblo, llegamos a la Plaza del Infante Don Juan Manuel. Esta plaza se encuentra en uno de los puntos mas elevados de Alarcón, ligeramente al Oeste de su centro.

La plaza actual parece mantener las dimensiones de lo que sería la plaza del siglo XVI, que a su vez proviene de una plaza anterior modificada merced a un cambio de urbanismo.

En la plaza denotan su importancia los edificios que la rodean, como son el Palacio del Concejo, y la Iglesia de San Juan Bautista, antiguo lugar de culto y en la actualidad desacralizada.

El Castillo de Alarcón

Alfonso VIII mandó construir este castillo, tras derruir el antiguo castillo después de la reconquista de Alarcón en el año 1184.
Más tarde, el Infante Don Juan Manuel lo remodelaría durante el siglo XIV, siendo finalmente terminado por Don Juan Pacheco, Marqués de Villena, durante el siglo XV.

En la actualidad se trata de uno de los mejores conservados de toda España, gracias a que jamás se vio envuelto en ninguna contienda.

Durante el año 1964, comenzaron las obras para su inclusión en la Red de Paradores, que se ha mantenido hasta hoy día

Iglesia de Santa María

Construida durante el siglo XVI, fué declarada Monumento Nacional en 1981.

La portada de claro estilo renacentista fué trabajada por el genial escultor Esteban Jamete, siendo la traza de la iglesia obra de Pedro de Alviz, constituida por una sala principal, cuatro capillas adicionales y la sacristía.

En el interior, lo mas destacable es el retablo en el altar mayor, de 1572 y dedicado a la Virgen. Se trata de uno de los retablos mejor conservados y claro exponente del Renacimiento.

También impresionantes son la pila bautismal y el Sagrario, ambos del siglo XVI y obra de Esteban Jamete.

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